A la lista de estos productos internacionalmente apreciados, cabe añadir otra lista que muestra la riqueza gastronómica de la región y la generosidad de la naturaleza.
Nadie puede conocer a fondo Vienne sin dejarse tentar por algunas especialidades gastronómicas locales.Empezando por el imprescindible farci poitevin, de verduras y hierbas ligado con huevos y envuelto en grandes hojas de col, buenísimo tanto frío como caliente.
En función de la temporada, se encuentran en los mercados de Vienne el melón de Haut-Poitou, las anguilas asadas, el aceite de nuez, el chabichou, que se deja acompañar de maravilla por un vino blanco de Haut-Poitou; el cordero al ajo verde, sin olvidar el suculento paté de Semana Santa, un pastel de carne con huevos duros que preside todas las mesas del mes de abril.
Como postre y para merendar, hay que dejarse tentar por algunas especialidades…como el broyé du Poitou, galleta de mantequilla.
Sabores de Poitou-Charentes El cognac, las ostras y la mantequilla de la región Poitou-Charentes son conocidos en el mundo entero.
La combinación de agua dulce y agua salada y el clima soleado convierten la cuenca de Marenne-Oléron en el lugar donde se concentran la mayor producción de ostras de Francia. Pequeñas, medianas, grandes, grasas, magras, cortas o largas… las ostras se degustan a lo largo de todo el año. La mejor forma de apreciar el sabor es comerlas al natural, aunque el limón, el pan, la mantequilla y otros productos perfectamente maridados, servirán a vuestras papilas para alcanzar otros placeres. La ostra es más lechosa en verano, entre mayo y septiembre, porque está en periodo de reproducción.
La característica de las ostras de Marennes-Oléron es el afinamiento en las claras, unas balsas excavadas en la arcilla en lugares donde antes hubo marismas saladas. Allí se depositan las ostras hasta que completan su ciclo de crecimiento para que adquieran unos matices de sabor y un color verde muy característicos gracias a la presencia de un alga endémica: la navicule azul. La importancia de su paso por la clara se traduce en su sabor único y definitivo al salir de ella.
Otras especialidades gastronómicas que no hay que perderse son los langostinos de la isla de Oléron, el caviar de esturión de Saint-Fort-sur-Gironde, las lampreas y las angulas de los dos estuarios.
El cognac es un néctar cuya existencia se debe tanto a la alquimia de la casualidad como a la del tiempo. A la casualidad porque el cognac nació hace unos cuatro siglos cuando un viñatero despistado destiló dos veces el vino en el alambique. Así se inventó la doble destilación del cognac.
Vinos blancos Sauvignon y Chardonnay, vinos tintos Gamay, Cabernet y Pinot Noir. Los viñedos de Haut Poitou están regulados por el sistema francés de denominación de origen: Appellation d’origine et Vins Délimités de Qualité Supérieure. La superficie regulada ocupa 800 ha distribuidas en unas cuarenta municipios del norte de Vienne, como Neuville-de-Poitou, Marigny-Brizay y Blaslay.
Sigue la Ruta de los Vinos para conocer a viticultores y productores.
Blanco, tinto o rosado. Se elabora a partir de una sutil mezcla de variedades de uva de Charentes y de Cognac. Se sirve como aperitivo y acompaña de maravilla al foie-gras y los dulces.
Los melones de Haut-Poitou se cultivan entre Niort y Loudun, en terrenos soleados que, entre julio y agosto, alcanzan la madurez ideal, anunciada con un delicioso perfume característico.
Aquí se sirven cortados por la mitad y rellenos de Pineau des Charentes blanco o rosado, pero siempre muy frío.
Esta mantequilla con denominación de origen (DOC) se elabora sólo a base de crema de leche pasteurizada.
Este cordero se cría en la región de Montmorillon y Confolens con la etiqueta específica de «agneau du Poitou-Charentes» (cordero de Poitou-Charentes). La carne de vaca de la raza limousine y parthenaise es fruto de una larga tradición ganadería de cría de carne, cuya calidad y sabor son de sobra conocidos.
El más famoso, el chabichou de Poitou, disfruta de denominación de origen (AOC). Cuenta la leyenda que los árabes lo elaboraron por primera vez en el siglo VII, cuando se asentaron en la región tras la batalla de Poitiers en el año 732. Se cree que la palabra chabi es una deformación del término árabe chebli, cabra.
Debe su fama a unas técnicas de elaboración ancestrales basadas en el uso de la leche de cabra fresca y entera.
Las queserías de la región ofrecen una gama infinita de quesos de cabra. Su distinto contenido de grasa, la técnica de maduración, la leche de origen… convierten cada degustación en un placer nuevo.
Tienen nombres originales como chabis o chabichou y, a menudo, su nombre está vinculado al lugar de producción: Lezay, Bougon, Saint-Loup, La Mothe Saint-Héray, etc. Saboréelos calientes servidos con una ensalada o conservados en aceite con plantas aromáticas.
El departamento de Deux-Sèvres puede sentirse orgulloso de contar con tan notables especialidades culinarias y productos autóctonos.Aquí la genuinidad va desde los primeros a los postres, de la charcutería al típico farci poitevin o al delicioso melón de la Dive cultivado entre Thouars y Loudun. Y no hablemos ya de los típicos caracoles cagouilles o lumas, criados en granjas helicícolas o cogidos junto a los caminos tras la lluvia.
Cuando lleguen los quesos, no sabrás con qué queso de cabra empezar. Ante la duda, la gula: ¡Pruebalos todos! En los postres, decántate sencillamente por la fruta de Gâtine o por una tostada de miel del campo previamente untada con la sutil mantequilla de Echiré. En la zona de Melle, te ofrecerán un pastel de queso con el centro fundido. ¡Es una delicia!
Y para terminar este baile de sabores, la última exquisitez: la angélica de las marismas cercanas a Niort, que se toma tanto en forma de sorbete como de licor.