Entre La Rochelle, famosa por su puerto y sus festivales, y el sur de Royan, con su zoo de la Palmyre (internacionalmente conocido), podrás escoger entre enormes playas de arena fina abiertas al océano y acantilados, calas o dunas coronadas de pinos.
Si esta región es una joya lo es también gracias a las joyitas naturales de sus islas: las islas de Ré, de Aix y de Oléron son destinos marítimos para relajarse y revitalizarse y dejar las presiones en el continente.
Y entre playa y playa surgen los puertos del litoral y, tras ellas, los bosques de mil perfumes y, de todas partes, miles de propuestas deportivas y todo un universo único para unas vacaciones tónicas y relajadas.
En el interior, te sorprenderá la grandiosidad de los espacios protegidos como las marismas del Marais Poitevin o los valles de los ríos Thouet, Charante, Boutonne, Vienne y del Gartempe.
Poitou-Charentes es generosa en cultura: es una región que ha sabido conservar las huellas de sus numerosas influencias históricas.
Con su arquitectura, sus tradiciones, sus pueblos típicos, sus ciudades encantadoras, su refinada gastronomía… la región despliega su fascinante poder de seducción en cuyas redes caen irremediablemente los amantes de las largas excursiones paseos a pie y en bicicleta.